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Deportes
26.02.2022

Rosario Central perdió ante Godoy Cruz

El Canalla fue más, pero malogró varias ocasiones y lo pagó caro. El equipo del Traductor se impuso 2-1 de visitante y consiguió la primera alegría del torneo.

Traducir, en fútbol, es llevar a gol lo que se elabora en juego. Y Rosario Central no pudo hacerlo. Por eso el ceño fruncido del Kily González: su equipo acumuló llegadas (15), tiros al arco (8) pero apenas logró marcar un gol gracias al ingenio de Ruben para asistir con una exigida chilena a Almada. Godoy Cruz, en cambio, logró lo que el local no: hacer de la contundencia un arte.

Traducir, pues, fue el secreto del equipo de Diego Flores: el ex intérprete de Bielsa llegaba cuestionado como el Loco en Leeds, acabó celebrando por haber sostenido su dogmático estilo vertical incluso cuando esto implicó sufrir desacoples defensivos, casi todos por la banda izquierda de la defensa. Consiguió ponerse en ventaja capitalizando una entrega equivocada de Blanco en posición de ataque que Elías López rechazó en modo asistencia para Ojeda, quien definió frente a Servio. Y se puso 2-1 luego de una buena conducción de Abrego, quien abrió espacios con una diagonal para luego habilitar a Salomón Rodríguez.

Ahora bien, el resultado también requiere traducción: si Flores metió ¡cuatro cambios juntos! antes de sacar del medio después del 1-0 fue porque independientemente de la felicidad que le generó el gol, entendió que en líneas generales ese resultado parcial no era del todo respaldado por el rendimiento colectivo de su equipo.

Central mereció, hasta el segundo gol de Godoy Cruz, ir ganando con cierto nivel de holgura. Porque intentó casi siempre por la zona derecha, apilando llegadas que pasaron inmerecidamente cerca: Montoya envió un centro fuerte que casi se mete en el segundo palo; una combinación entre el propio Walter, Martínez y Gamba se terminó estrellando en el travesaño; Infantino probó desde el perímetro luego de un balón bajado por Blanco… Pero sólo terminó adentro la jugada del empate: un tiro libre que da en la barrera, una pelota que parece irse, una pirueta del interminable Marco R. y un cabezazo de Almada para igualar el trámite y darle cierto grado de justicia.

Tal fue el dominio de Central que el Kily, en practicado modo Zen, se aguantó las ganas de reclamarle penal a Merlos por una jugada finísima en la que Ferrari le pisó el tobillo a Ruben al minuto 46 del primer tiempo (una acción detectable sólo con VAR). La sensación térmica marcaba que los rosarinos podrían romper con el cero. Pero no contó con la ventaja del expertiz que sí tuvo Flores. Para cargarle créditos a su ciclo con un triunfo a domicilio en el que su Godoy Cruz hizo lo que él mejor hace: traducir.

 

Fuente: Ole

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