Otra marca de ropa entró en concurso de acreedores y debe más de $6.300 millones
La marca de indumentaria Batuk había puesto en marcha una estrategia de expansión que incluía nuevos locales, ecommerce y una mayor apuesta por el desarrollo de la marca. Pero el escenario del consumo y la industria textil terminó golpeando las cuentas de la compañía. Barhut S.R.L., la sociedad que está detrás del negocio, ingresó en concurso preventivo junto con Trown S.R.L., otra firma vinculada al mismo grupo económico.
La Justicia Comercial abrió ambos concursos el 20 de agosto de 2026, en un proceso conjunto solicitado por las empresas. La presentación permite conocer el impacto de la crisis sobre el negocio: al 31 de julio, Barhut informó activos por $6.763,5 millones y pasivos por $6.304,2 millones, mientras que la compañía registra 112 empleados y 56 cheques rechazados por $285,3 millones.
El deterioro llegó después de un fuerte retroceso de las ventas en términos reales y en un contexto de mayor endeudamiento. La firma sostuvo ante la Justicia que el problema no respondió a una dificultad puntual, sino a una combinación de caída del consumo, competencia de productos importados, mayores costos de producción y dificultades para sostener el financiamiento y las obligaciones fiscales.
Una expansión que quedó atrapada por la caída del consumo
La historia de Barhut comenzó en 2010, cuando Amalia Llamas y Emiliano Gabriel Caroprese constituyeron la sociedad. Caroprese actualmente concentra la mayor parte del capital, es gerente y conduce la operación cotidiana desde 2017. Más adelante se incorporó Sebastián Pablo Sayago como socio minoritario.
En paralelo se desarrolló Batuk, marca que pertenece al socio mayoritario y que nació vinculada al polo textil de la calle Avellaneda. En sus comienzos estuvo asociada al denim y luego amplió su propuesta hacia una línea de indumentaria contemporánea para ambos géneros.
El negocio fue creciendo a través de los canales mayorista y minorista, hasta que la compañía decidió avanzar con un plan de expansión y profesionalización a cinco años. La estrategia contemplaba fortalecer la identidad de la marca, desarrollar el ecommerce y aumentar la presencia mediante locales propios.
En ese proceso abrió dos establecimientos de gran superficie. El primero fue inaugurado sobre Avenida Santa Fe 2074, hacia fines de 2025, con 881,5 metros cuadrados distribuidos entre planta baja y primer piso. El segundo abrió a mediados de 2026 sobre Avenida Cabildo 1937/39/43.
La red comercial se completa con el local de Avellaneda 2978. La estructura administrativa, por su parte, funciona en Basualdo 1171/75, donde se encuentran las áreas de administración, dirección, diseño y marketing.
El problema es que la expansión comercial se produjo mientras el negocio perdía volumen. La facturación nominal pasó de $3.262 millones en 2023 a $8.960 millones en 2024, para luego retroceder a $8.795 millones en 2025. Pero, al descontar el efecto de la inflación, la evolución fue muy diferente: las ventas reales se redujeron 29,5% en 2024 y 33,4% en 2025.
Según los cálculos incluidos por la propia compañía en su presentación, en 2025 las ventas representaban apenas el 47% del nivel de 2023 en términos de poder adquisitivo, es decir, una caída real acumulada del 53%.

Un pasivo concentrado en bancos, proveedores y deuda fiscal
El balance presentado ante la Justicia muestra una estructura patrimonial fuertemente tensionada. Al 31 de julio de 2026, Barhut tenía $3.630,8 millones en bienes de cambio, principalmente mercadería, mientras que los bienes de uso alcanzaban $2.064,7 millones.
Del lado de las obligaciones, la deuda financiera llegaba a $3.487,5 millones, con préstamos bancarios en pesos por $2.578,5 millones y el equivalente a $909 millones por una deuda de u$s600.000.
Los principales bancos acreedores eran Banco Provincia, Galicia, Nación y Macro.
A esto se sumaban $1.566,9 millones de deuda comercial y $1.237,7 millones en obligaciones fiscales y sociales. Entre los proveedores con mayores acreencias aparecen CF Diseños y Confecor, mientras que ARCA concentra una parte relevante del pasivo fiscal.
El cuadro financiero también quedó expuesto en los medios de pago: 56 cheques fueron rechazados por un total de $285,3 millones.
La compañía estableció el 15 de julio de 2026 como fecha de inicio de la cesación de pagos. En su presentación sostuvo que hasta ese momento había podido refinanciar obligaciones, pero que a partir de entonces la situación se volvió irreversible sin una solución concursal.
Fuente: Ambito Financiero







