Cáncer: el tipo de actividad física que se asocia con mayor supervivencia
Un análisis de 21 ensayos clínicos aleatorizados concluyóque el ejercicio estructurado se asocia con un 23%menos de riesgo de muerte en pacientes con cáncer.
El trabajo, publicado en el BritishJournal of Sports Medicine, plantea que los programas deactividad física podrían incorporarse como complemento de la atenciónoncológica, siempre bajo indicación profesional y sin reemplazar lostratamientos convencionales.
La revisión fue realizada por investigadores de la UniversidadNacional de Taiwán, en Taipéi, y reunió información de 8.449personas con diagnósticos oncológicos confirmados. Los autores evaluaronintervenciones pautadas de ejercicio y su relación con la supervivencia, lasrecaídas y otros resultados clínicos.

La muestra estuvo compuesta en un 88% por mujeres, con unaedad promedio de 54 años, un seguimiento medio de 64 meses y predominio decasos de cáncer de mama(Imagen Ilustrativa Infobae)
Los estudios incluidos se desarrollaron en Asia, Australia,Europa y América del Norte. El 88% de los participantes eran mujeres,la edad promedio fue de 54 años y el seguimiento medio alcanzó los 64 meses,aunque hubo diferencias relevantes entre los ensayos.
El cáncer de mama fue el diagnóstico más frecuente en lamuestra, seguido por los tumores de intestino —incluido el cáncer colorrectal— y depáncreas. Esa composición condiciona el alcance de los resultados, ya que haymenor información sobre otros tipos de cáncer y sobre pacientes con enfermedadavanzada.
Los investigadores analizaron ensayos publicados hasta el 20de diciembre de 2025. El objetivo fue determinar si los programas de ejercicioestructurado, recomendados habitualmente para aliviar la fatiga y preservarla función física, podían tener efectos medibles en la supervivencia.
Un 23% menos de mortalidad y 17% menos de recaídas en quieneshicieron ejercicio

Los mejores resultados desupervivencia aparecieron en pacientes que completaron al menos el 70% delprograma y en intervenciones con ejercicio aeróbico solo o combinado confuerza. (Freepik)
El resultado principal mostró que quienes participaron enprogramas de ejercicio tuvieron un 23% menos de probabilidades de morir quelos pacientes asignados a grupos sin esa intervención. El análisis tambiénencontró una reducción del 17% en el riesgo de recaída antes del fallecimiento.
Al separar los resultados, los autores calcularon un 18%menos de mortalidad por todas las causas y un 26% menos de muertesatribuidas al cáncer. La certeza de estas conclusiones fue consideradamoderada mediante el sistema GRADE, utilizado para valorar la calidad de lainformación científica.
Sin embargo, el estudio no halló una asociación claraentre el ejercicio y una mayor supervivencia libre de progresión, es decir,el tiempo hasta que el cáncer empeora. Tampoco encontró una prueba concluyentede que eleve la probabilidad de respuesta patológica completa tras lostratamientos estándar.
La actividad aeróbica y la constancia con mejores resultadosde supervivencia

La revisión de la UniversidadNacional de Taiwán analizó datos de 8.449 personas con diagnósticos oncológicosconfirmados para medir el impacto del ejercicio en supervivencia y recaídas.(Imagen Ilustrativa Infobae)
Los beneficios fueron más notorios entre las personas quecompletaron al menos el 70% del programa de actividad indicado. Para losinvestigadores, este dato pone el foco en la adherencia: las rutinas debenpoder sostenerse durante el tratamiento y ajustarse a las capacidades de cadapaciente.
El análisis identificó resultados favorables tanto en losprogramas de ejercicio aeróbico como en aquellos que combinaban actividadaeróbica con entrenamiento de fuerza.
fEn cambio, la fuerza por sí sola no mostró un efectodefinido sobre la supervivencia.
Esa última observación debe leerse con cautela. La conclusiónsobre el entrenamiento de fuerza aislado se basó en un único ensayo, con 129participantes, una cantidad insuficiente para descartar beneficios en otroscontextos o tipos de tumor.
Los resultados también fueron más marcados en pacientes concáncer en etapa temprana. Aun así, el estudio no establece una rutinaúnica para todos los diagnósticos, ni permite definir la intensidad,frecuencia o duración óptimas de los programas.
Posibles mecanismos biológicos detrás del efecto delejercicio

El ejercicio no mostró una asociaciónclara con una mayor supervivencia libre de progresión ni con una mejorrespuesta patológica completa tras los tratamientos estándar. (National CancerInstitute)
El equipo de la universidad propuso varias explicaciones biológicasposibles. La actividad aeróbica puede mejorar la capacidadcardiovascular, movilizar células del sistema inmunitario y favorecer el flujosanguíneo dentro de los tumores, factores que podrían influir en larespuesta a los tratamientos.
También se estudian cambios metabólicos y hormonales. Elejercicio puede reducir la circulación de determinadas hormonas sexuales yaumentar el uso de glucosa por los músculos, con menor disponibilidad de esecombustible para las células tumorales. Además, los autores mencionan procesosde reparación del ADN que podrían limitar transformaciones asociadascon tumores más agresivos.
Estas hipótesis ayudan a interpretar los datos, pero noprueban por sí mismas una relación causal específica. El metaanálisis evaluóresultados clínicos de distintos programas, no el funcionamiento biológico decada intervención.
Limitaciones metodológicas y alcance de las conclusiones

El análisis encontró además un 17% menos de riesgo derecaída, un 18% menos de mortalidad por todas las causas y un 26% menos demuertes atribuidas al cáncer. (Foto cortesía)
Los investigadores reconocieron varias limitaciones. Losprogramas incluidos diferían en modalidad, duración, intensidad y grado desupervisión, por lo que los resultados no se pueden trasladar de maneraautomática a cualquier actividad física.
La mayoría de los datos procedió de estudios sobrecáncer de mama y de una muestra integrada principalmente por mujeres.Además, hubo una representación limitada de personas con enfermedad avanzada,un grupo en el que las necesidades y tolerancias al ejercicio pueden serdistintas.
Otro factor es que algunos integrantes de los grupos decomparación pudieron adoptar hábitos más saludables durante el seguimiento. Esecambio puede reducir las diferencias entre quienes recibieron el programapautado y quienes no, aunque no elimina la necesidad de ensayos más amplios yespecíficos.
Proponen integrar programas adaptados a la atenciónoncológica

Los autores señalaron que los programas de ejercicio parapacientes con cáncer deben adaptarse al diagnóstico, la etapa de la enfermedad,el tratamiento en curso y el estado físico de cada persona. (Imagen IlustrativaInfobae)
A partir de la información disponible, los autores sostienenque los profesionales de la salud pueden recomendar programas de ejercicioestructurado como parte de la atención oncológica. La medida debe ajustarseal diagnóstico, la etapa de la enfermedad, el tratamiento en curso y el estadofísico de cada persona.
Organizaciones de apoyo a pacientes también subrayan quemantenerse activo no implica necesariamente asistir a un gimnasio o realizaresfuerzos intensos. Caminar, cuidar un jardín o hacer movimientos suaves puedencontribuir al bienestar, aunque la actividad adecuada debe definirsecon el equipo oncológico o el médico de cabecera.
Fuente: Infobae






