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24.09.2026

INVITAN A DESCONECTARSE DE LAS REDES

¿Qué son el FOMO y el ROMO?

Las dos expresiones se volvieron frecuentes para hablar de ansiedad, saturación y necesidad de pausa en un contexto marcado por la conexión permanente

La hiperconexión instaló en los últimos años unvocabulario nuevo para describir malestares cotidianos ligados al uso depantallas. En ese marco, el FOMO y el ROMO son dos conceptos que ganaronlugar en la conversación digital para nombrar reacciones opuestas frente a lapresión de permanecer conectados. El primero alude al temor de quedarafuera de una conversación, una noticia o una experiencia social. El segundodescribe el alivio que produce desconectarse y dejar pasar parte de ese caudalconstante de información. La discusión cobró fuerza a medida que las redessociales quedaron asociadas a problemas de descanso, atención, ansiedad ycomparación permanente.

Más allá de cómo se llamen, ambos conceptos permiten ordenaruna inquietud más amplia sobre el efecto de la conexión constante en la vidadiaria. El interés periodístico aparece ahí: ya no se trata únicamente de medirhoras de pantalla, sino de entender qué fenómenos describen esas palabras y porqué ganaron lugar en la conversación sobre sueño, concentración, estudio,trabajo y vínculos presenciales.

El debate se volvió más concreto cuando el foco pasó deltiempo de pantalla al impacto diario

A medida que las plataformas digitales consolidaron un entornode actualización constante, escenas recortadas de la vida diaria ydisponibilidad casi permanente, el debate sobre salud mental dejó deconcentrarse solo en la cantidad de horas frente a una pantalla. Documentosoficiales de los Centers for Disease Control and Prevention de EstadosUnidos y de la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familiade Argentina fueron en esa dirección al incorporar criterios ligados albienestar emocional, los hábitos de descanso y la convivencia con dispositivos.

Ese cambio de enfoque ayuda a entender por qué el temaconserva vigencia. La preocupación pública ya no gira solo alrededor del accesoa la tecnología, sino alrededor de sus efectos cuando interfiere conactividades básicas. Dormir menos por revisar notificaciones, interrumpirconversaciones para mirar el celular, estudiar con atención fragmentada odesplazar encuentros presenciales son situaciones más concretas que unadiscusión abstracta sobre modernidad digital.

El FOMO nombra el temor a quedarafuera de una conversación, una noticia o una experiencia social en un entornode actualización permanente (Imagen Ilustrativa Infobae)

El FOMO describe una vigilancia persistente sobre lo quehacen los demás

El FOMO, sigla de Fear Of Missing Out, se usapara describir la inquietud que aparece cuando alguien percibe que otraspersonas participan de experiencias gratificantes de las que está ausente. Esalógica suele traducirse en conductas concretas, como revisar el celular deforma compulsiva, interrumpir el descanso para seguir conectado o sentirurgencia por responder de inmediato. En estudios académicos y materiales institucionalesaparece asociado con la presión de mantenerse presente en espacios digitales.

El malestar no se explica solo por el tiempo en línea.También influye la forma en que las plataformas presentan escenas editadas,recompensas sociales visibles y expectativas de participación constante. En esecontexto, el FOMO funciona como una vigilancia sostenida sobre lo que hacenotros y sobre la posibilidad de llegar tarde a una tendencia, una invitación ouna noticia.

Un metaanálisis titulado Fear of missing out and socialnetworking sites use and abuse, publicado en 2021 en Computers in HumanBehavior, revisó 33 grupos de estudio con 21.473 participantes yencontró una asociación positiva entre FOMO, uso de redes sociales y usoproblemático de esas plataformas. También registró vínculos con ansiedad,depresión y neuroticismo, un rasgo de personalidad asociado con mayor tendenciaal malestar emocional. El alcance de esos resultados depende de los trabajosincluidos, pero sirve para ubicar el concepto dentro de una línea deinvestigación reconocible y no solo como una etiqueta de redes.

Los CDC ubicaron la salud mental de adolescentes y jóvenes enel centro de las estrategias de prevención vinculadas con el bienestaremocional (Imagen Ilustrativa Infobae)

El ROMO apareció como una forma de nombrar el alivio de noseguir todo en tiempo real

Frente a esa saturación, empezó a circular el ROMO,sigla de Relief Of Missing Out. El término alude al alivio que produceno participar de la sobreinformación ni de la exigencia de seguir cadaconversación en tiempo real. En vez de vivir la desconexión como una pérdida,la plantea como una pausa deliberada dentro de la rutina.

Más que una categoría clínica, el ROMO funciona como unaseñal cultural. Su utilidad está en mostrar que parte del malestar digital yano se expresa solo como miedo a quedar afuera, sino también como necesidad deponer límites. En esa clave, perderse algo deja de aparecer siempre como unproblema y puede convertirse en una decisión para proteger la atención, bajarla intensidad del estímulo y ordenar prioridades.

Las recomendaciones oficiales apuntan a detectarinterferencias concretas en el sueño y los vínculos

Las guías sobre salud mental y uso de tecnología convergen envarias medidas concretas. Los Centers for Disease Control and Preventionincluyen entre sus recursos para adolescentes y familias la necesidad desostener conversaciones abiertas sobre el bienestar emocional y de prestaratención a señales de malestar. En la guía argentina sobre cuidados en entornosdigitales también se propuso evitar el uso de pantallas antes de dormir odurante las comidas, favorecer el uso compartido de dispositivos, estableceracuerdos razonables y promover actividades al aire libre y tiempos dedesconexión.

El criterio que ordena esas recomendaciones es simple: el usode pantallas debe revisarse cuando interfiere con el sueño, el estudio, eljuego, la actividad física o el vínculo con otras personas. Ese enfoquedesplaza la mirada desde una cuenta estricta de horas hacia una evaluación delimpacto concreto de la conexión. Ahí está, también, la justificación editorialmás sólida para publicar un texto sobre FOMO y ROMO: no como glosario detérminos llamativos, sino como herramienta para entender un problema que afectahábitos, descanso y salud mental.

 

Fuente: Infobae

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