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17.10.2026

A 45 años del día que Carlos Reutemann perdió el título de F1

El Lole llegó como líder a la definición en Las Vegas. Sufrió la actitud antideportiva de su rival, Nelson Piquet, que fue clave para el desenlace. Fue una temporada viciada de irregularidades. Tres testimonios claves para esclarecer lo ocurrido


En la tarde del sábado 17 de octubre de 1981, millonesde argentinos se sentaron frente al televisor o se pegaron a la radiopara seguir la carrera que definió el campeonato de Fórmula 1 en LasVegas. Carlos Alberto Reutemann llegó como punterodel certamen con 49 puntos contra 48 de su principal rival, NelsonPiquet. El santafesino se jugó su última carta para ser campeón mundial,aunque fallas en su Williams FW 07C lo marginaron de poderpelear mano a mano con el brasileño, a quien le alcanzó el quinto puesto paracoronarse. Mucho se habló de lo que pasó en el auto del Lole esedía. Infobae habló con dos periodistas que estuvieron allí ycon un ingeniero argentino que trabajó en la escudería inglesa y dejóuna revelación.

Fue el corolario de una temporada que arrancó mal parida yterminó en la misma sintonía en un circuito montado en el estacionamiento delCaesars Palace. Pero el negocio ya era más fuerte que el deporte hace 45 años yel líder de facto de la Máxima, Bernie Ecclestone, vendió laúltima fecha al mejor postor con una sede que no estaba a la altura. Fue unescenario que se usó solo dos veces (repitió en 1982), con los boxes en unestacionamiento subterráneo de dicho hotel y un circuito rodeado de muros, conun asfalto ondulado y sucio por la tierra ya que dicha ciudad está en medio deldesierto de Mojave.

Reutemann fue acompañado por su mujer, Mimicha, y sumédico, Rafael Grajales. A sus 39 años, Carlos había llegado al pico de sucarrera y desde la tercera fecha en Argentina lideró en soledad latabla, pero una serie de factores incidieron en una temporadacompleja. Desde su rebeldía en Brasil al desobedecer la instrucciónpara dejar pasar a su compañero, Alan Jones, por entoncesvigente campeón, al Brabham BT 49 viciado con unatrampa que el propio ex dueño del equipo Ecclestone confesóen su documental y que le permitió a Piquet ganar ennuestro país y en Imola, sede del Gran Premio de San Marino.Otro tema clave fue el cambio de neumáticos en Williams de Goodyear porlos Michelin, con los que el argentino logró 37 puntos hasta ese momento. Atodo esto se sumó la rotura del motor en Alemania dondea Jones le dieron un mejor impulsor. El australiano era elpiloto número uno del equipo, el preferido de Frank Williams yamigo de Mansour Ojjeh, dueño de TAG, uno de los principalessponsors de Williams en esa época. También hubo errores del Lole comosu toque con Jacques Laffite (Ligier) en Países Bajos, queprovocó el abandono de ambos.

Sin embargo, Carlos logró sacar a flote una segunda parte dela temporada que incluyó dos podios con un segundo puesto en GranBretaña y un tercer lugar en Italia. Pudo mantenersearriba de Piquet hasta el cierre en Norteamérica y la victoriade Laffite en Canadá lo ubicó como tercero en discordia, conmenos posibilidades, pero con un margen matemático al fin. En tanto que Williams yase había asegurado su segundo Campeonato Mundial de Constructores.La escudería inglesa de Grove era conducida por el propio Williams ysu mano derecha, el responsable técnico del equipo, Patrick Head.

Cómo lucía el improvisado circuito de Las Vegas para ladefinición de 1981

En el inicio de la actividad en Las Vegas, Lole expusosu nivel conductivo y su óptimo estado físico que entrenó en la pretemporadaque hizo en Argentina. Exprimió al máximo a su auto y marcó la última desus seis pole positions en la Máxima. Sin embargo, en uno delos entrenamientos posteriores Piquet lo tocó y se dañóel Williams del argentino. Como en su equipo no llegaron a arreglar elpiso, debieron cambiarle el chasis y ese fue el principio del fin. “Reutemann cambióde chasis, porque el que venía usando había quedado torcido por el salto cuandole pega a Piquet. Habían llevado el cuarto chasis porque laprioridad para el muleto la tuvo Jones, que por contrato debía ser paraél. Carlos tenía el chasis número 17 y le dieron el número 12”,recuerda Orlando Ríos, quien cubrió esa carrera para ElGráfico.

“Básicamente, se arma el lío por el cambio de coche, por lagoma que no llegaron a asentar, porque la goma le daban dos, tres vueltasdurante el entrenamiento y luego la guardaban, que era la goma Goodyear. Cuandosalió a pista con el juego nuevo, estaba totalmente desequilibrado y teníavibraciones. Después se le trabó la caja”, agrega el comunicador que hoy siguetrabajando en las carreras de F1.

Pese a tratarse de una definición del Campeonato del Mundo,aclara que “yo veía un clima bastante normal. No una cosa especialmentetensa. Reutemann estaba bien. Hizo lo mismo que hacía todos los días.Se fue a acostar temprano y los periodistas nos fuimos a jugar a la maquinitatragamonedas con Mimicha, que nos hizo ganar unos dólares”.

Aunque todo cambió el domingo en el momento que Carlos salióa pista. En la vuelta previa advirtió los problemas en su monoplaza. Largóprimero, aunque en la primera curva comenzó a perder terreno y fue superado. Lamaniobra determinante fue el sobrepaso de Piquet, cuyo quintopuesto final le permitió ganar dos puntos y superar por uno al Lole. Cabeaclarar que el carioca tenía tres victorias contra dos del argentino, por loque ante un eventual empate en unidades hubiese desempatado a favor lacontienda. La carrera la ganó Jones con un auto contundentey Williams lo festejó como si fuese un título. En el podio felicitó yabrazó a Piquet con una felicidad eufórica. Fue la despedida parcial delaustraliano de la F1, que luego volvió en 1985 y 1986 con Haas conun cuarto y sexto puesto como mejores resultados.

Toque entre Reutemann y Piquet en Las Vegas 

El inconveniente al que se apuntó en aquel momento en el autode Reutemann y se mantuvo hasta ahora fue la caja de cambios.“Head quiso desmontar la caja y mostrar que la caja estaba bien. Puede ser quesí, lo que pasa es que el que no estaría bien era el varillaje,primero. Y segundo, con las vibraciones que había, es muy posible que esevarillaje se haya corrido o haya tenido algo, porque ellos usaban rótulas dehelicóptero para las curvas del varillaje. Entonces, en el varillaje podíaestar la razón de que se había trabado el cambio”.

Una vez que terminó la carrera el Lole fuerecibido en los boxes por los periodistas argentinos. “Cuando Reutemann se bajadel coche, yo agarro y me pongo al lado de él. Estaban Alfredo Parga y FelipeMc Gough. Carlos agarró el bolso ese grande, que creo que era de LouisVuitton, en el que llevaba los calzoncillos viejos, entre ellos uno rojo queera su calzoncillo fetiche y que no sé cuántos años tenía”, apunta Ríos.

Luego lo siguieron a Reutemann hacia elhotel y en una dura peregrinación hasta la habitación 5201 del Caesars Palace:“Se fue caminando y nosotros íbamos detrás. Caminaba con el bolso, la espaldaencorvada y con la cabeza un poco gacha. Estaba todo rojo, como que estaba congestionado.No vi lágrimas en Carlos. Cuando le preguntamos ‘¿qué pasó?’ mostraba la mano,como diciendo que el cambio no le funcionaba. El cambio no lo rompió él y lamano no se la va a hinchar sola. Una vez que llegó al hotel cerró la puerta desu habitación. En un momento entró su doctor, Rafael Grajales, que al salirdijo que había tenido problemas en la caja y la vibración de los neumáticos nolo dejaba ver”.

Más allá de las teorías conspirativas en contra de Williams,esgrime que “si querían que Reutemann no fuese campeón lo hubiesen hecho antes.Quizá tuvo una falta de apoyo moral de parte de Williams. Eltipo que realmente hacía todo lo posible por joderlo a Reutemann dentro de loque era su contrato era Jones, no le daba ninguna ventaja. Por eso llevaronel cuarto chasis, porque Jones le había hecho la cruz despuésde lo de Río de Janeiro. Pero Reutemann lo hizo porque ya lehabía ayudado a ganar en Long Beach. Jones era muy duro y egoísta”.

Testimonio de Ecclestone sobre la definición del título de F1en 1981

Explica que era muy difícil que los mecánicos del Lole hicieranalgo para perjudicarlo en su auto y cuenta el caso de “un mecánico japonés, queera el que armaba el cambio, que era muy amigo de Reutemann. O sea, había unarelación. Ese japonés no le iba a meter el cambio mal. Esos equiposno hacen eso”. Además, el propio Lole se involucraba en elcoche ya que “era muy cuidadoso con los motores. Él tenía un motor muy buenoque era el 349 de Cosworth, que le había dado resultado”.

Más allá del desenlace se queda con la hidalguía delsantafesino: “Cada vez que le han preguntado a Reutemann sipensó en tirarle el auto encima a Piquet dijo que eso no se le ocurriópor la cabeza y que no lo iba a hacer. Jones lo hubiera hecho, hubiese matado aalguien para ser campeón. Para mí merece más respeto por eso, no porquehubiese sido campeón. Porque a esta altura del partido todos sabemos que sercampeón a veces no te hace el mejor”. Cabe recordar que en la definición delaño anterior en Canadá, Jones provocó un accidente para perjudicar aPiquet y fue campeón.

Otro de los periodistas presentes ese fin de semana y quetambién cubrió toda la temporada es Felipe Mc Gough, que porentonces trabajaba en Carburando. “Fue un fin de semana raro. Lacarrera se corrió el sábado. Las expectativas estaban puestas en qué iba apasar con esa definición con Piquet. La segunda mitad del año,desde que cambiaron las cubiertas de Michelin a Goodyear la suma de puntos fuepobre para Lole”, afirma.

“El jueves empezó de la mejor manera, clavando un tiempazo declasificación que nadie después pudo bajar. Después sobrevino una catarata desituaciones que fueron llevando a la pérdida del campeonato el domingo. Eltoque al día siguiente con Piquet, el no poder utilizar el chasis con el cualhabía hecho la pole Lole el día anterior y quien alguna vezestuvo en una carrera con él sabía cómo lo afectaban psicológicamenteese tipo de cosas”, explica quien hoy sigue trabajando en la F1 y estácargo de la categoría TCR South America.

Festejo de Alan Jones y felicitación a Nelson Piquet trasganarle el título a Carlos Reutemann

El cambio de planes con el chasis fue algo que afectóal Lole porque “había encontrado el auto, la puesta a punto,la que él quería y lo demostró. Pero sabiendo que tenía que cambiar de chasis lecambió el humor. Largando primero las opciones estaban porque laexpectativa era terminar adelante de Piquet y sumar lo quehacía falta para ganar ese campeonato”.

Sobre cómo lo vio ese fin de semana asevera que “en ladefinición en Las Vegas Lole estuvo muy enchufado, másencerrado que nunca y todo el tiempo con auriculares puestos. Después de laclasificación del jueves estaba súper metido, pero el viernes se tocó con Piquet ytuvo que cambiar el auto. Desde ese momento perdió el rumbo. En carrera no séqué le pasó. Él siempre dijo que tuvo problemas en la caja de cambios y despuésde la carrera le vi la palma de la mano derecha totalmente colorada”.

El contraste fue la celebración de Williams porel triunfo de Jones y la decepción de Reutemann porperder el título: “Cuando terminó la carrera vi las dos situaciones: elequipo Williams festejando el triunfo de Alan Jones como si hubiesen salidocampeones. Mientras que Lole estaba solo con el auto, quebradode dolor y se iba al hotel. Lo seguimos y éramos diez periodistasargentinos. Entró a su cuarto y no nos dijo nada. Al rato salió el DoctorGrajales y nos dijo que en unos minutos Carlos iba a conversar con nosotros.Salió y dijo ‘yo no he perdido un ser querido, pero hoy me imagino lo que sedebe sentir una persona cuando pierde un ser querido’”.

“Yo tenía 22 años. Estaba comenzando mi segunda temporadacompleta de Fórmula 1. En ese momento me acuerdo de haber querido preguntarlecosas en la primera parte de la caminata y estaba quebrado como nunca lo vi.Habían pasado muchas carreras y muchas situaciones. De victorias, de alegrías,de tristezas a lo largo de los últimos años de su carrera. Fue un fin de semanasúper triste. Con un dolor inmenso y en ese momento sin saber que esa iba a serla última vez que íbamos a pelear por el Campeonato del Mundo. Cuarentay cinco años después seguimos esperando”.

Felipe Mc Gough detrás de CarlosAlberto Reutemann después de la definición de Las Vegas en 1981 (Gentileza ElGráfico/Felipe Mc Gough)

Confiesa que “el reconocimiento a Lole se loestamos haciendo después de muerto. Porque en vida no le dimos laimportancia de lo que él realmente fue y nos dio en esa época. Logróun podio cada tres carreras. Si vemos a Franco (Colapinto) en un podio cadatres carreras, ¿qué sería?”

Y también hace hincapié en la actitud de Reutemann ysus valores como deportista: “Lole fue más grande por ser un caballero,jamás se le pasó por la cabeza tirarle el auto encima a Nelson Piquet. Porejemplo, Ecclestone me contó que cuando Carlos corrió para suequipo (Brabham) tenían un problema con el recalentamiento del motor.Entonces Gordon Murray (ingeniero del equipo) encontró unaalternativa de refrigeración por medio de la toma de aire, pero estaballevando al auto al límite del reglamento técnico. Carlos le dijo que no”.

En tanto que Sergio Rinland es uningeniero argentino que trabajó en nueve equipos de F1 y uno de ellos fue Williams.Ante la consulta de si pudo saber qué había ocurrido con el coche de Reutemann revelaque no fue la caja específicamente. “Lo conversamos una sola vez con Patrick yél me dijo: ‘Cuando llegamos a la fábrica descubrimos que era unproblema de embrague, que la caja no tenía ningún problema’,que él creyó que era un problema de caja y por eso, típicamente Lole,cuidando el auto, quería llegar al final de la carrera. Él estaba convencidoque era un problema de caja. En esa época no había radio. El piloto tomaba suspropias decisiones de lo que le parecía”, revela quien también trabajó en Brabham y Benetton (actual Alpine),entre otras escuderías.

La revisión de la caja fue la explicación que planteó Carlosluego de la carrera: “Cuando llegó a los boxes él dijo: ‘Tengo un problema decaja’. Desarmaron la caja, no encontraron nada, armaron la caja y se llevaronel auto. Cuando llegaron a la fábrica y sacaron la caja de cambios,sacaron el motor, ahí se dieron cuenta que el problema estaba en el embrague”.

Sergio Rinland es el primero de laizquierda. Junto a él, Herbie Blash, ex director de carreras de la F1 y GordonMurray, ex diseñador de Brabham junto al BT 44 B que corrió el Lole Reutemannen 1975 (@jorgelegnani)

El tiempo pasó e incluso cuando la F1 regresó a Argentina en1995, Reutemann visitó el box del team inglés y saludó a FrankWilliams. Lo propio al resto del equipo que pese a aquel episodio de LasVegas siempre “Williams guardó un buen recuerdo de Carlos. Lo tienenvalorado como uno de los mejores pilotos de su época, que es lo que fue. ElLole estaba entre los tres mejores en los diez años que estuvo él en la F1”.En 2006, Carlos viajó a Grove, donde habló mano a mano con Williams.Hablaron de lo que pasó en Las Vegas y quizá en esa charlapusieron punto final a esa historia.

Rinland sostiene que el título no se perdió ese día sino antes por“situaciones que sumadas hicieron que Lole perdiera elcampeonato. Una de ellas fue Sudáfrica, donde Berniele aseguró antes de largar la carrera que iba a lograr los puntos completos ydespués no se los dieron. La otra fue el accidente que él tuvo con Laffiteen Zandvoort, con quien también peleó el campeonato”.

Y por último enfatiza también sobre la conducta y ejemplode Reutemann más allá del durísimo momento por habérseleescurrido el título. “En la carrera de Las Vegas fue a un ritmo en el cual éltenía que poner los cambios de manera cuidadosa. Cuando Piquet lo fue apasar, Lole no era un sucio que le iba a cerrar el camino.Carlos se merecía ese campeonato y lo había peleado a muerte todo el año. Fueel mejor piloto del año”.

De ese día el Lole recordó que “cuandollegué a la largada de Las Vegas tuve problemas de tenida con el coche, con elcambio, que no había tenido en todo el fin de semana. Arranqué lacarrera sabiendo que iba a tener problemas y estaba muy intranquilo”. Sustestimonios fueron en un programa de ATC de fines de 1981donde fue interpelado por varios periodistas.

Luego de la carrera de Brasil en1981, se quebró la relación entre Jones y Reutemann (Archivo CORSA).

Reutemann corrió una década en la Máxima entre 1972 y principios de1982. Es uno de los seis pilotos que debutó con una pole positions.En sus diez años en la F1 compitió mano a mano con pilotos del nivel de JackieStewart, Emerson Fittipaldi, Chris Amon, Denny Hulme, Graham Hill, FrançoisCevert, Niki Lauda, James Hunt, Ronnie Peterson, Jacky Ickx, Mario Andretti,Alan Jones, Jacques Laffite, Jody Scheckter, Nelson Piquet, Gilles Villeneuve,Alain Prost, René Arnoux, Didier Pironi y Keke Rosberg. A todos (12 deellos campeones mundiales) les ganó en algún momento, ya sea en clasificación oen carreras.

En su campaña en la Máxima obtuvo 12 victorias, seispoles positions y récords de vuelta, y 45 podios sobre 146 carreras (uno cadatres competencias). En diez años acumuló más de 300 puntos, cifra que en unmismo período e igual sistema de puntaje, sólo la superó Jackie Stewart.Fue el único piloto en la historia que subió al podio en la F1, elRally Mundial y el Mundial de Endurance. En el rally, fue tercero en laArgentina en 1980 (Fiat 131 Abarth) y 1985 (Peugeot 205 Turbo). Y en los SportPrototipos, logró cuatro segundos puestos, dos con una Ferrari 312 PB, en 1972(6 Horas de Vallelunga y 6 Horas de Monza), y otros tantos con un Alfa Romeo33TT, en 1973 (1.000 KM de Nürburgring y 1.000 KM de Imola).

Sus carreras en F1 generaban una fuerte expectativa. Había uninterés nacional. Por ejemplo, según un estudio publicado en la edición 765 dela revista CORSA, en 1980, a nivel mundial la Argentina fueel segundo país en audiencia con 10.000.000 de espectadores de promedio encada una de las 15 competencias de ese año. En esa época lapoblación nacional era de 27.800.000 habitantes. Es decir, más de untercio de la gente seguía a Lole. Se ubicó detrás deBrasil (120.000.000 de habitantes en 1980) con 12.000.000 detelevidentes por fecha. Aquí, Argentina Televisora Color (hoy TVPública) transmitía las carreras en directo o en diferido a través de una redde canales del interior y repetidoras que abarcaban todo el país.

Carlos Reutemann fue uno de los mejores pilotos de F1 duranteuna década: un subcampeonato mundial, 12 triunfos y un podio cada tres carreras(Archivo CORSA / Recuperado por @PatoG82)

Tal era el arrastre de Carlos en la F1 que en la penúltimafecha de 1981 en Canadá (27/9) podría haber liquidado el campeonato si se dabanuna serie de resultados. Como la carrera era por la tarde argentina y para quetodos pudieran verla, se cambió el horario de un Superclásico entreBoca y River. Ese partido se jugó por la mañana con DiegoMaradona, Miguel Brindisi y Hugo Gatti de un lado, y MarioKempes, Daniel Passarella y Ubaldo Fillol, del otro, por nombrar algunos desus cracks.

Luego de vencer en Mónaco en 1980 y ser tercero en Bélgica,continuó una racha de 15 carreras seguidas en las que sumó puntos en1980 y 1981, un récord que recién batió el alemán Michael Schumacher entre 2001y 2003 con una cosecha al hilo en 24 competencias y con el mejor auto de esosaños como la Ferrari.

Hace 45 años, aquella tarde en Argentina comenzócon mucha ilusión y terminó en una tristeza inmensa porque CarlosAlberto Reutemann no pudo plasmar una corona que se mereció más quenadie. Se bancó como un caballero el sinsabor de episodios que lo perjudicaronese fin de semana, desde el toque intencional generado por NelsonPiquet, al cambio de chasis que fue la clave de la definición y el pocotacto de su equipo de celebrar como un campeonato la victoria de AlanJones. El santafesino acarició la gloria y si bien no logró el cetro, seganó algo más importante que es el respeto del ambiente. Sigue siendomás recordado y valorado que algunos corredores que fueron campeones en laFórmula 1. Lole no traicionó nunca sus valores yprincipios, menos ese día pese al inmenso dolor de saber que su máximo sueñodeportivo se le escurrió de las manos. Su integridad moral y ética deportivafueron la de un verdadero campeón.

 


Fuente: Infobae

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